jueves, 5 de junio de 2014

¿Egoísmo?

Ciertas situaciones ponen a la vida en perspectiva. Te hacen replantearte cosas, ordenar prioridades. Es ahí cuando te das cuenta que con poco puedes ser feliz. Hablo de felicidad real, de sentirte en paz. Una conversación con amigas, una mirada al mar. Darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo me hace valorar las cosas. Pero me di cuenta de que, inconscientemente, todo esperamos algo de alguien. Esperamos que nuestros amigos nos entiendan, que nuestros padres nos apoyen. Si tenemos pareja, esperamos que nos respete. Si estamos en grupo, queremos que las cosas sean hechas a nuestra manera. Queremos que la humanidad entera esté con la mente en nuestra posición. Queremos que todos nos entiendan, que sepan por lo que estamos pasando Tal vez por eso que las relaciones sean tan difíciles. Salir de nuestra zona de comodidad, duele. Darte cuenta de que hay gente que no reaccionaría igual que tu frente a situaciones de la vida, duele. ¿Somos egoístas?.


martes, 20 de mayo de 2014

Life is so unpredictable.

El destino nos tiene preparadas muchas más cosas de las que imaginamos. El problema es que hay un momento para todo. Mas allá de la intriga que genera el no saber, y en cierta forma depende del azar; la rutina nos cierra los ojos. A veces, por miedo a lo desconocido, dejamos pasar oportunidades increíbles. Tenemos que admitir que a todos, en mayor o menor cantidad, nos da miedo lo desconocido. A veces incluso nos da pavor salir de nuestra zona de confort. Pero yo he de admitir que siempre me interesó eso de aceptar nuevos desafíos.



Este es el momento de la verdad, este es el momento por el cual esperé tanto. Me llevó veintidós años descubrir mis prioridades, veintidós años aprender que batallas pelear, que partidos jugar. Perder tanto me levantó la guardia, lo repito demasiado. Me hizo perder oportunidades, alejar a personas de mi vida. Siempre estamos aprendiendo. Nunca terminamos de descubrir como son las cosas, y puedo decir que descubrí cuales son las cosas importantes de mi vida. Saber que va en primer plano, y que merece quedarse atrás, me hace bien. Esto me hace bien. 
Será que mi vida está empezando a ser lo que siempre quise que fuera. Que por fin abandoné el melodrama. Que soy capaz de soportar cosas malas, por tener a las cosas buenas de mi vida cerca. Será que cambié mi definición de problema. Será que desde hace mucho no se odiar a las personas. Que tengo a la gente justa a mi alrededor. Que salgo, me divierto, vivo. Que paso los mejores momentos cuando apago el cerebro. Debe ser por eso que no tengo mucho que escribir. Debe ser por eso que puedo decirle adiós a todo lo que me hizo mal. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

PARA PUTA LA DISTANCIA.

Siempre tan desnuda con sus curvas, tan solo rozada por el aire que la recorre. Te provoca a conquistarla, destruirla y hacerla tuya, para jugar con ella a tu antojo; para usarla cuando la necesites y que desaparezca cuando no sea más que un estorbo. Causante de todos esos 'te echo de menos' soltados en cualquier momento. Se aprovecha de aquellos que nacieron con la capacidad de olvidar. Enloquece a los que respiran viviendo a base de recuerdos manteniendo la esperanza de que exista esa próxima vez. Abstracta, intocable e infalible. Hace que el mundo parezca un millón de veces más extenso de lo que es. Convierte los horizontes en lugares exóticos, eróticamente deseables. Transforma los paisajes en fotos, tan hermosas como inaccesibles. Camina con tacones sin cansarse. Concisa y tan inalterable que te obliga a ser tú quien tiene que adaptarse.

Desde lo más profundo de la historia los humanos han tenido que aprender a extrañarse. Han odiado los espacios crueles existentes que los fuerzan a separarse. Y nos gusta sufrir tanto que se inventaron los kilómetros, como si al dar mil pasos olvidáramos que nos quedan muchos más. Y aquí estamos, contando, maldiciendo y odiándolos. Gritándoles porque sabemos que por mucho que los empujemos, nunca van a rendirse y siempre nos harán pensar que estamos tan lejos que es imposible que estemos tan cerca.

Hoy voy a darle ese orgasmo a la distancia confesándole y diciéndote que por su culpa te echo de menos.


jueves, 22 de agosto de 2013

El momento.

Puedo sentir como el corazón se me acelera por pensar en lo que vendrá. En cualquier momento va a estallar dentro de mi pecho tan fuerte que se agita como una locomotora. Después de que cruce esa puerta nada será igual. Pienso en un posible rechazo y que no de lo mejor de mi, que fracase, que vaya mal. Entro en pánico, la respiración se me entrecorta, la mente se me hace una laguna. Me tiemblan las piernas, me sudan las manos y ya no me siento tan preparada como creía. Quiero dar la media vuelta pero a la vez quiero que pase de una vez. Ésta situación me incomoda. La ansiedad me bate el estómago, los nervios me matan. Quiero correr pero ya no tengo marcha atrás y el ascensor no deja de subir. Me siento atrapada. Se abre la puerta sigilosamente. Es la hora. Me llego la hora. Me quiero ir. Pero contrariando mis miedos, actúo por instinto y avanzo hacia delante. Me armo de valor a la fuerza y como puedo, me digo a mi misma que voy a poder, que todo va a estar bien. Pero la verdad...



jueves, 11 de julio de 2013

Y dicen, y dicen...



Te dicen que no puedes quererlo todo en la vida, que eso es de alguien egoísta, que debes esperar, o desistir, que debes pensar en frío, que eso o es para ti, que aquello nunca te pertenecerá. Pero luego te dicen que debes lanzarte al vacío sin mirar, sin pensar, que debes luchar, soñar, aspirar a más, desear con todo tu corazón, que si de verdad lo quieres debes ir tras ello cueste lo que cueste, que nadie más luchará por lo mismo o que alguien más te lo quitará si no te das prisa. Te dicen que no, y luego te dicen que sí, que el tren no espera, pero que siempre hay una segunda oportunidad, pero es tarde, pero no debes perder las esperanzas. Te hablan de paz, amor y de cosas buenas, y más tarde te dicen que no vueles demasiado alto que te vas a estrellar, que es mejor tener los pies sobre la tierra que estar en la luna de Valencia. Y yo no se siquiera donde queda aquella luna. Odio que la gente se contradiga todo el tiempo, que invente discursos falsos para hacerte sentir mejor, pero que no les importe echarle veneno a tus ilusiones sin siquiera un mínimo de remordimiento. ¿A caso no fueron jóvenes, y desearon conquistar el mundo, e irse lejos de casa para sentirse libres, y apostar a la suerte y otras cosas? Ellos te dicen y uno se decepciona cada vez más.

martes, 23 de abril de 2013

Ni uno ni tres.

Porque con uno no basta, y tres son demasiados, y mas que suficiente, por eso yo me quedo con dos, dos puntos suspensivos en esta historia que no hablan de un final determinado ni pactado ni predestinado ni tampoco de algo inconcreto o efímero. Y por eso insisto que dos son mejor que uno;

La mayoria de la gente busca conocerse a si mismos, entenderse y por eso tienden a definirse constantemente. Yo en cambio creo que hay que crearse, inventarse. Hay solo dos palabras que me describen, y no son adjetivos calificativos, son sustantivos propios: mi nombre y mi apellido.

Hubo un momento en el que tenía mucho amor, tiempo y atención para dar pero nadie quería recibirlo. O mejor dicho, yo quería dárselo a quienes no lo necesitaban o no les interesaba obtenerlo de mi.

En lugar de encerrar todos esos buenos sentimientos dentro de mi hasta que se convirtieran en frustración elegí liberarlo de otra manera.

Así empecé a escribir un libro que abandoné al encontrar el amor de un hombre. Ahora, que me encuentro otra vez en una situación similar a la anterior, reservo toda mi pasión a mis letras, mis hojas.



domingo, 7 de abril de 2013

Y quien no.

Es increíble como un simple lugar, una simple palabra, un número, un gesto, te pueden hacer recordar mil cosas y personas que han pasado por tu vida. Quién no ha pasado por ese lugar, ese lugar donde empezó todo con esa persona, las miradas, las caricias, los besos... es increíble como al pasar por ese lugar recuerdas todo, hasta el más mínimo detalle, recuerdas las sensaciones que viviste, lo que pensabas, lo que sentías.. Quién no ha ido por la calle o por cualquier sitio, y de repente ha pasado una pareja y la ha mirado, pensando en los momentos que tú también viviste, ver como se hacen gestos de cariño, y tú como tonta pensar: “Eso también me lo hacía a mí”. Quién no ha visto un número en algún lugar, como por ejemplo una butaca del cine numerada, una fecha de cualquier otra pareja, y dar la casualidad de que ese número es el mismo que el tuyo, recordar el día exacto en el que empezó todo. Quién no ha estado escuchando música, y cada frase que decía la canción le recordaba a esa persona, o peor aún, quien no ha estado escuchando música, y de repente ha aparecido esa canción. Quién no ha ido paseando por la calle, y de repente a olido la colonia de esa persona, recordando como olía, como te ibas a casa oliendo a él, y como te encantaba. Y lo más importante, quién no recuerda todo lo que te ha gustado esa persona, todo lo que has reído, ¡quién no recuerda a esa persona!


-Suelo poner todo el corazón en lo que hago.
+Es una forma fácil de que te lo rompan.