viernes, 22 de febrero de 2013

No hay que dejar de sonreír.

Pasan los días, pasa el tiempo, no tienes noticias de él y todo parece volver a su lugar, donde ha estado siempre... Los sentimientos y las sensaciones vuelven a estar dormidas, pero siempre alerta. El corazón vuelve a la tranquilidad, sin sobre saltos ni tener que correr por ver una cara o un mensaje en especial. Es la paciencia la que vuelve a tomar protagonismo y le vuelvo a dar la bienvenida, cabizbaja pero con una medio sonrisa, porque ya me había avisado de todo esto cuando la eché. 
A pesar de todo, le tengo que dar las gracias. Sin el seguiría pensando que todo dentro de mi estaba ya muerto, que no había nada ya que me ilusionase, nada que me sacase una sonrisa... nada que me doliese. Y esta muy equivocada. Ahora se que todo estaba en un profundo sueño, incluso mis miedos;



Y sonríes. Mientras bebes cerveza y la música te envuelve. No te queda otra. Recuerdas todos esos días y todos esos momentos con una mezcla de nostalgia y alegria. Y piensas que no hay mal que por bien no venga, que todo pasa por algo, y que al pasado hay que mirarlo con una sonrisa en la cara, un tercio en una mano y un gesto soez en la otra, demostrándole que has sido fuerte, que has conseguido levantarte y seguir adelante.




No hay comentarios:

Publicar un comentario