martes, 23 de abril de 2013

Ni uno ni tres.

Porque con uno no basta, y tres son demasiados, y mas que suficiente, por eso yo me quedo con dos, dos puntos suspensivos en esta historia que no hablan de un final determinado ni pactado ni predestinado ni tampoco de algo inconcreto o efímero. Y por eso insisto que dos son mejor que uno;

La mayoria de la gente busca conocerse a si mismos, entenderse y por eso tienden a definirse constantemente. Yo en cambio creo que hay que crearse, inventarse. Hay solo dos palabras que me describen, y no son adjetivos calificativos, son sustantivos propios: mi nombre y mi apellido.

Hubo un momento en el que tenía mucho amor, tiempo y atención para dar pero nadie quería recibirlo. O mejor dicho, yo quería dárselo a quienes no lo necesitaban o no les interesaba obtenerlo de mi.

En lugar de encerrar todos esos buenos sentimientos dentro de mi hasta que se convirtieran en frustración elegí liberarlo de otra manera.

Así empecé a escribir un libro que abandoné al encontrar el amor de un hombre. Ahora, que me encuentro otra vez en una situación similar a la anterior, reservo toda mi pasión a mis letras, mis hojas.



domingo, 7 de abril de 2013

Y quien no.

Es increíble como un simple lugar, una simple palabra, un número, un gesto, te pueden hacer recordar mil cosas y personas que han pasado por tu vida. Quién no ha pasado por ese lugar, ese lugar donde empezó todo con esa persona, las miradas, las caricias, los besos... es increíble como al pasar por ese lugar recuerdas todo, hasta el más mínimo detalle, recuerdas las sensaciones que viviste, lo que pensabas, lo que sentías.. Quién no ha ido por la calle o por cualquier sitio, y de repente ha pasado una pareja y la ha mirado, pensando en los momentos que tú también viviste, ver como se hacen gestos de cariño, y tú como tonta pensar: “Eso también me lo hacía a mí”. Quién no ha visto un número en algún lugar, como por ejemplo una butaca del cine numerada, una fecha de cualquier otra pareja, y dar la casualidad de que ese número es el mismo que el tuyo, recordar el día exacto en el que empezó todo. Quién no ha estado escuchando música, y cada frase que decía la canción le recordaba a esa persona, o peor aún, quien no ha estado escuchando música, y de repente ha aparecido esa canción. Quién no ha ido paseando por la calle, y de repente a olido la colonia de esa persona, recordando como olía, como te ibas a casa oliendo a él, y como te encantaba. Y lo más importante, quién no recuerda todo lo que te ha gustado esa persona, todo lo que has reído, ¡quién no recuerda a esa persona!


-Suelo poner todo el corazón en lo que hago.
+Es una forma fácil de que te lo rompan.

miércoles, 3 de abril de 2013

Durará lo que dure el mundo.

Suelo ponerle tiempo a todo, fechas, minutos, años, meses que todavía no viví, pero que ya tienen importancia en el tiempo; que cuando termine esto, que cuando empiece o otro, que si mañana sucede esto entonces pasado mañana haré aquello y así sucesivamente. Es un don o un serio problema, que así las cosas no valen tanto si les pones un valor monetario en vez de un valor agregado. No serán momentos y recuerdos, si no cosas y cosas pendientes en una agenda que será sustituida el año que viene. Que me pasa lo mismo con el amor y llevo la cuenta de los besos dados, los recibidos y por supuesto, los regalados. Y así pues se vuelve más fácil ser mezquino con la vida y con todo, para mi no hay cosa que no pase por una calculadora o cronómetro previamente y ya se que así no se disfruta nada, pero hasta que no halla nadie que me asegure cuantos años, minutos y segundos voy a vivir, no creo cambiar.



El amor también es levantarse con el pie izquierdo, y verle el lado negativo a todo y poner distancia a propósito, y mirar un película de amor sola, y auto convencerte de que ya no te gusta tanto como ayer, y escuchar canciones de amores no correspondidos y no esperar siempre un final perfecto.