sábado, 16 de marzo de 2013

En el fondo a la derecha.




Mi maldita manía de guardar recuerdos no solo en mi cabeza. Mi maldita manía de encontrármelos por casualidad. No otra vez. Os pido por favor que no regreséis, que os quedéis en vuestro sitio. Así estaba mejor. Mucho mejor. Malditos recuerdos, tan hermosos que aún conocen donde esta mi debilidad. Basta. No quiero volver a proyectar los sueños del invierno, cuando todo era distinto. Quedarse allí, en el corazón, en el fondo a la derecha, donde ya no me acordaba de vosotros. Olvidarme, fingir que nunca fuisteis míos, que nunca debisteis siquiera pertenecerme. Perdéis el tiempo. Eso que no era eso, un sueño que duró lo que duró, aquello de me digne a cerrar con candado y tirar la llave al fondo del mar, mas profundo que estos absurdos recuerdos que vuelven sin ser llamados, sin nada nuevo que contar.

Tengo la costumbre de acostumbrarme fácilmente a lo difícil, que si me corresponde o no su amor es cosa suya, yo por el contrario prefiero que las cosas fluyan por si solas y si se dan bien, y sino también, después de todo soy una empedernida escéptica de las señales, si no me mira ni me habla ni me dice la hora, y mientras el hace la suya, yo me encargo de exterminar estas mariposas que andan dando vueltas.

1 comentario:

  1. Marvellous.

    Respecto al último párrafo, tengo algunas cosas en común...

    Escribes muy bien :)

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